martes, febrero 22, 2005

 

Él y la madre que lo parió

Él martes, miércoles, jueves y viernes, no sólo me sentí como un perro abandonado porque llega el verano y el dueño se quiere ir de vacaciones cuando yo siempre le fui servicial,...y sí, la mejor amiga que tuvo; también me sentí apaleada por ese dueño al que yo no podía comprender cómo me quería fuera de su vida.
Llegó el viernes y recibí una llamada. Era ella. Su voz estaba casi tan apagada como la mía. Me preguntó si me importaba verla al día siguiente a lo que yo accedí. El sábado me vino a buscar y nos fuimos a dar una vuelta en coche, mientras nuestras miradas se cruzaban y la conversación no era muy profunda. Paró el coche. Estábamos en el paseo. Yo miraba al mar y ella también, hasta que me dijo que esperaba de todo corazón que no me estuviera molestando. A lo que yo respondí que no. Me miró y me preguntó si lo habíamos dejado, lo que me sorprendió que él no lo hubiese comentado en casa. Con un movimiento leve de cabeza dije que sí. "No tengo culpa de lo que él haga. Por lo único que yo quería hablar contigo es porque me estaba oliendo algo desde el lunes cuando lo vi hablar contigo por telefono. Sólo quiero que sepas que aunque fueses mi hija, no te iba a querer más de lo que ya te quiero." Mis ojos se humedecieron. Ella se esforzaba por que no le pasase lo mismo. "él no dijo nada en casa... mira para bien o para mal, yo no quiero que perdamos el contacto. solo te pido que me dejes llamarte de vez en cuando y cuando tu quieras hagas lo mismo. te he visto formarte como persona y vales mucho. yo a la gente que quiero la quiero para toda la vida". Yo acepté encantada. yo también la iba a echar de menos; a ella, al padre, al hermano y a la abuela.
Nos fuimos a una cafetería donde seguíamos viendo el mar enfurecido. Hablamos y hablamos, pero lo que más me gustó es que no siempre pensaba que era su madre... simplemente era alguien que estaba pasando unas largas horas conmigo... y me alivió parte de un dolor que llevaba conmigo.
El martes ya no podía más y lo llamé. Fue una conversación amigable. Me dijo que me iba a llamar el miércoles... algo que nunca sabré si era cierto. me dijo que me llamaría el viernes para ver que tal estaba. No lo hizo. Arrastandome, perra malherida hacia mi amo lo llamé el sábado. No contestó. Llegó el lunes y me llamó. Esos días un recor había nacido en mi, y recobraba la vista del pasado, cosas que no pude o no quise ver y ahora sí. me convertí en lo que pensé que nunca me convertiría, en una hijadeputa, pero a quien denominé como hijoputa fue a él. Le dije otras cosas que poco tenían que ver con nuestra relación. Intenté darle una patada en el culo para que espavilara con muchos otros aspectos en su vida... pero en el fondo yo que nunca lo había hecho, ahora no era nadie para decirle lo gilipollas que estaba y que estaba echando a perder muchas otras cosas. Dijo que no tenía porque escuchar todo eso y le dije que por una vez, no se trataba de lo que él quería. Se quedó callado. le dije que si tenía intención de buscar trabajo en lo suyo. me dijo que había visto el día anterior un anuncio en el períodico, que aun tenía que hacer el curriculum. me ofrecí. aceptó. Hoy pasó por mi casa. Abrí la puerta. "¿Tienes eso?",me preguntó, como si de un vulgar camello se tratase. dije que sí mientras me dirigía a mi habitación, que aún tiene fotos nuestras por todas partes, porque aun no tengo valor a sacarlas. "Te olvidaste de poner un trabajo, mientras estabamos en el instituto". "cierto, espera que ahora lo arreglo." Él dictaba fechas y nombres, yo sentada en el mismo sitio que estoy ahora mismo. "ya está". "Gracias; me voy que hay partido" Él ya estaba abriendo la puerta cuando yo quería despedirlo. dijo adios sin mirar atrás. yo contesté. Fueron poco más de cinco minutos (los mismos que había empleado para decirme que estaba aburrido de todo y que por eso me dejaba) y en esos minutos, no estuvimos de frente. primero yo le dí la espalda y luego él.

sábado, febrero 12, 2005

 

Y llegó el día de volver a aprender a caminar sola

Cuando empecé este blog, lo hice porque sentía la necesidad de encontrarme. Aún no lo he hecho del todo, pero a partir de ahora va a ser a marcha forzada.
Esta semana fue una eternidad. El cielo sobre la ciudad de A Coruña se veía despejado pero yo sufrí una tormenta (y aún sigo en ella) en mi alma.
Me duele el alma. Me gustaría que viniera un médico, me abriese, examinara mi alma y que me sacase una mancha negra que en ocasiones me impide respirar.
Sus palabras fueron que se había aburrido de mi. Duele. Duele mucho.
Sólo Dios sabe la paciencia que yo tuve para que no acabase así y lo mal que lo pasé sin que apenas nadie se diera cuenta. Y ahora me siento como un perro abandonado al que lo apalearon antes de dejarlo tirado.
Tengo sentimientos contradictorios. Por una parte quiero que que haya sido una pesadilla y que pronto me despertaré y nada haya cambiado entre él y yo. Por otra, quiero que pase tiempo y tiempo lo antes posible para que este dolor se atenúe por lo menos.
Intento recordar como era mi vida sin él, y no me acuerdo a penas como era mi dia a dia. me recuerdo en el instituto... recuerdo que nunca me interesaron demasiado en serio los chicos hasta que lo conocí a él. Mi vida anterior a él no la puedo recuperar, por lo tanto tengo que empezar una nueva. Y no sé como hacer. Me resulta "raro" pensar que a la persona con la que compartí siete años de mi vida, no la vaya a ver ni saber de él, por lo menos hasta que "esto" pase.
Llevo unos días con ojos hinchados e irritados, escondíendome de la mirada de los mios en casa. Pero quien me mira en ellos me recuerdan que tengo 25 años (según algunos aún estoy empezando a vivir), que valgo mucho, que no estoy sola y lo que me hace humedecer aun más los ojos, que me quieren.
En eso tengo una suerte espantosa. Estos días me acompañaron la mayor parte del tiempo, haciendome sentir todo lo que dicen, que no son palabras vacías.
Un alumno mío de 16 años me dijo el otro día que me veía triste y que me iba a dar la receta para encontrarme un poco mejor. Me dijo que cuando él se sintía así, lo que hacía era tararear una y otra vez una canción que le animase. Funcionó, al menos en mementos. Otro compañero mío me mandó un e-mail ofreciendome sus oídos cuando lo necesitara. Me habló de una película alemana "Der Himmel über Berlin", que trata de dos ángeles que obsevan a la gente, al parecer, y cuando los humanos pasan por un acontecimiento crítico, ellos susurran: "Du bist da, du bist frei, du kannst dir alles vorstellen, alles ist möglich. Du brauchst nur aufzuschauen. Das Leben ist ein Wunder, du brauchst nur herumzuschauen". ("Estas aqui, eres libre puedes imaginar todo, todo es posible. Sólo necesitas levantar la mirada. La vida es una maravilla, sólo necesitas mirar a tu alrededor"). Es lo que estoy intentando hacer, mirar y apreciar lo que me rodea, mientras silbo la melodía de "verano azul".

martes, febrero 01, 2005

 

No siento nada al besarla

- Mama, porque no te encargas tú un poco más de la abuela? me está volviendo loca... Si estoy estudiando a los diez minutos viene a preguntar qué es lo que hago, yo le digo que estudiar y ella me dice que por lo menos llevo ahí media hora, que se aburre y que voy a enfermar delante de tanto libro. ¿mama, me escuchas?
- Si
- Si a mi no me importa acostarla, darle la cremita o la merienda,... pero por el amor de Dios, que no puedo hacer nada con ella pegada a mi. No sé, pasa más tiempo en casa con ella.
- La mimas demasiado.
- No es que la mime, pero no está en su casa y no quiero que se sienta de más, eso es todo. Y el beso de buenas noches lo agradece, incluso me pone la cara antes de estar acostada del todo...
- Yo no siento nada al besarla.
- Pero es tu madre, te tendrá que gustar... no sé... digo yo. Ya sé que ella no es muy cariñosa y que no te dió mucho cariño cuando... bueno nunca, pero es tu madre.
- Ya, ya lo sé.
(silencio)
- Pero nunca se portó como una madre, ni buena ni mala, no fue madre. No la dejaría sola si ella no quiere estarlo, mi casa siempre tendrá un sitio para ella, pero no fue madre. Cuando te beso a ti, me sabe a gloria... a ella... nada. pero si cuando más la necesité... pero si hasta... mira, non me fagas falar mais, que ata o corazón negrea.

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