sábado, octubre 30, 2004

 

Hogar I

Mi primer hogar fue el vientre de mi madre. Fue traumático abandonarlo.
Después mi hogar era una cama, porque sólo comía y dormía, y a veces las dos cosas al mismo tiempo. Temían que nunca pudiera aprender a andar. Pero se ve que el día de mi primer cumpleaños estaba descansada y dí mis primeros pasos, para sorpresa de todos.
Vivía lejos de mi hermano que ya contaba con más de 8 años de vida. Así que mis padres tomaron una decisión, se volverían para España. Mi hermano era un niño que se había críado en la aldea con mi abuela y al recibir la noticia de que mi madre y yo vendríamos para quedarnos, no le hizo mucha gracia. Mi padre se quedaría para poder ahorrar para el local (un bar) que tenían en mente comprarse y después estaríamos todos unidos. Primero nos quedamos en casa de mi abuela un mes o así. temían herrir a mi hermano. ya se había acostrumbrado a vivir allí. Yo tenía tan sólo 5 semanas. La aldea era pequeña y no había muchos crios, por lo que yo fui la sensación del verano y todos querían verme, verme dormir, por supuesto.
Un día una amiga de mi hermano llegó a nuestro hogar temporal y le pidió a mi hermano si podría pasar a verme antes de ir a jugar. Mi hermano la sacudió por los pelos y arrastrándola le enseñó la salida. Él fue castigado por sus dos madres, mamá y abuela. No le importó, porque no tenía el menor interés en jugar con esa traidora. Esa tarde la pasó a mi lado. Cada vez que hacía un ruído, él gritaba, "sí, mucha niña mucha niña pero aqui cuando llora nadie le hace caso". pero si yo ni lloraba con lo vaga que era! supongo que fue ahí cuando se dió cuenta que estábamos en el mismo barco y que yo no era su enemiga.
Mi madre compró el local, pero montó una guardería. Al lado del local vivíamos ahora los tres, esperando a la llegada de mi padre a nuestro hogar. recuerdo como me pasaban por un agujero en la pared que hicieron de mi casa a la guardería. Eso si era traumático. Era bien pequeña y me acuerdo muy bien. Por eso mi madre siempre se ríe cuando le digo que yo me acuerdo del día en que nací, supongo que lo relaciono con eso. mientras a mi me cuidaban en la guardería mi madre arreglaba a mi hermano para ir al cole. el colegio de la cuidad era bien distinto al de la aldea, pero pronto se acostumbró. Aún así íbamos todos los fines de semana a la aldea. Mientras él echaba de menos su aldea, yo soñozaba por la voz de mi padre por teléfono. Me acuerdo bañarme junto a mi hermano. Los dos sentados en la bañera media vacía, para que yo me pudiera sostener sentada yo solita, y mi hermano pasando frío, porque más de medio cuerpo no estaba cubierto por el agua calentita. Con el fin de llenar la bañera un poco más, me gastaba bromas, algunas un poco pesadas. Cogía la alcachofa de la ducha y me decía que papai me llamaba. Yo picaba todas las veces y me la acercaba al oído muy contenta diciendo "papi, papi". Entonces era cuando él aprovechaba para abrir el agua, la caliente, y mi oído se resentía. Lo curioso es que en esos momentos me hervía la sangre porque no entendía por qué él podía jugar así con mis ilusiones y mi oído, no lloraba. Sabía que si lo hacía, mámá vendría y él sería castigado sin fútbol.
Vino mi padre, pero de visita. Le dijo a mi madre que aguantara un poco más, que él podría conseguir ganar para acabar de comprar el hogar y el local en menos de dos años. Él se volvió a ir. Fuimos todos al aeropuerto. No me separaba de mi padre ni un momento, por lo que hiciéron lo imposible para entretenerme mientras él enbarcaba. Me dijero que íbamos al earopuerto a ver los aviones. Yo no le veía la gracia, pero decían que mis primas nunca habín visto niguno de cerca y que nos íbamos de excursión a Santiago. Íba de la mano de mamá cuado oígo que mi tía le dice a una de mis primas, "dile adios al tío": me puse como loca a buscarlo. Fue la primera vez que me sentí traicionada, tracionada por todos. Por la noche llamó papá y pidió hablar conmigo primero. Fui una niña más bien callada, y no estaba segura de querer hablar con él. Finalmente me puse al teléfono y le dije: "ay papá, me dejaste sola sin ti" No entendí porque se reían todos. Me sentí aun más traicionada y me fui para cama.
Mi madre había estado pensando en lo que le había dicho y decidó ir junto a él. Dedujo que dos trabajan más que uno. Nos dejó con mis tíos y mis primas. Mi hermano tenía habitación propia y yo dormía con mi prima de mi misma edad en una cama gemela y mi otra prima que era un poco más mayor, en la otra. Mi tío es una persona sensible pero levantaba la mano con mucha facilidad, y más cuando la bajaba. Me acuerdo de su cinturón sobre nuestras piernas cuando ya estábamos en cama. Hablábamos y reíamos hasta tarde y no entendíamos que teníamos que estar calladitas después de haber rezado. Pero mi prima y yo fuimos un poco más allá y dormímos con una manta debajo de las sábanas a la altura de las piernas. Era un poco incómodo dormir con las piernas encojidas, pero por lo menos no sentíamos el dolor si venía con el cinturón. Cuando mis padres llamaban, no me apetecía hablar con ellos, y cuando colgaban el teléfono, tenía tal sensación de añoranza que hubiese dado cualquier cosa por decirles que los quería.
Mi tía nos vestía a las tres igual, y nos exigía y mimaba a los cuatro por igual, pero nunca llegué a sentir que ese era mi hogar. A veces sentía que era demasiado exigente y inflexible. Empecé a calzar zapatos de cordón. Nos enseñó en un día como se ataban los zapatos. Mi prima estuvo toda una mañana en el cuarto de sus padres encerrada hasta que le salió, a mi, como siempre, me llevó más tiempo. sólo salí para comer y cenar. estuve en la habitación intentando una y otra vez a hacer la maldita lazada, mientras lloraba y pensaba que si estvieran ahí mis padres yo no estaría así.
Con ella también apredí a leer, con algun cachete y castigo que otro, pero aprendí a muy tierna edad. También a nadar, aunque eso se lo adjudico más a la supervivencia, pues me lanzaron al agua dónde no hacía pie. Creo que de ahí viene mi miedo al agua, a toda superficie de agua excepto en la bañera.
Mi madre lo estaba pasando igual de mal y pronto vino a llevarnos para allá. Qué alegría sentí. Mi hermano no tanto.

jueves, octubre 28, 2004

 

encadenada

Como el viento que acaricia tu mejilla,
que arrastra a la hoja a sitio desconocidos hasta entonces,
que la sostiene entre el cielo y la tierra,
... yo, quiero ser libre.

Como el caballo desbocado sin dueño,
que no para de correr sin mirrar atrás,
que no tiene ni destino ni hogar,
... yo, quiero ser libre.

Como una palabra lanzada al vacío,
que sólo es un sonido en la nada,
que nadie recordará quién la pronunció,
... yo quiero ser libre.


Una vez imaginado haber conseguido esa libertad,
Ay, cómo añoré mis cadenas.
Algunas sin candado, no las dejaré caer,
... porque las amo.

domingo, octubre 24, 2004

 

Feliz 1991

"Wach auf", me dijo la enfermera. Me incorporé. Había estado durmiendo en esa sala de espera durante horas. La televisión seguía encendida. Increíble la cantidad de felicidad que venden por la tele en fechas de navidad. Me había quedado dormida impregnada de esa felicidad. Me dolió volver a la realidad. Faltaban pocos minutos para las doce. Me calcé. La enfermera muy soriente, me cogió de la mano. Salimos de la sala. Los pasillos estaban desérticos. No se oía ni el más mínimo ruído, sólo nuestros pasos, los míos eran un poco más cortos y rápidos que los de la enfermera que no dejaba de sonreírme cada vez que miraba para ella. Se detuvo ante una puerta. Entramos. Me vistió enteramente de verde. Otra puerta. Pasamos. Los vi a los dos através de un cristal. Mi madre a pie de cama sosteníendole la mano. Él con los ojos cerrados tendido en la cama. Sentí miedo al pasar la última puerta de cristal. Hacía tanto que no lo veía, que ahora temía saludarlo de un modo en el que él pudiera sospechar lo mucho que lo echaba de menos, y lo sola que me sentía sin él. Apartir de ahí, la enfermera se quedó atrás y yo comencé a caminar sola hacia él. Cómo había cambiado. Parecía tan débil, él que para mi era como un superhéroe. Seguía caminando, sólo faltaban dos pasos y podría tocar ese cuerpo que parecía de papel. "Wach auf" le dije mientras le acaricié la cara con miedo de hacerle daño. Abrió los ojos. qué alegría al verlos. Ojos negros llenos de valentía. "Noni?" preguntó. "Ja, papi." contesté. Le dí un gran beso para felicitarle el año. Me miró con cara de asombro. Le enseñé el reloj. Ya habían pasado unos minutos de las doce. Ahora ya no temía de hacerle daño y lo cogí fuerte de la mano, ya me daba igual que se diera cuenta lo mucho que lo echaba de menos. La enfermera vino minutos después. yo no quería volver a separarme de él. Aunque no tenía edad para estar en esa habitación, recuerdo que esa noche la pasé allí. Dormí unas horas en el suelo. Antes de las seis de la mañana, me despierta mi madre "Wach auf, Sonja". Otra vez, esa enfermera sonriéndo, esperando en la puerta. Le devolví la sonrisa, porque sé que fue gracias a ella había pasado unas horas con mi padre. Me despedí de él. Y él me prometió que en unos días estaría en casa. Y mi padre siempre cumplió sus promesas.

lunes, octubre 18, 2004

 

Abendlied

Llevo unos días que no concilio el sueño, parece que me huye. No lo entiendo, estoy cansada y la conciencia la tengo más que tranquila...

"Warum, ach sag, warum
qeht nun die Sonne fort?
Schlaf ein, mein Kind, und träume sacht,
das kommt wohl von der dunkelen Nacht,
da geht die Sonne fort.

Warum, ach sag, warum
wird unsere Stadt so still?
Schlaf ein, mein Kind, und träume sacht,
das kommt wohl von der dunkelen Nacht,
weil sie dann schlafen will.

Warum, ach sag, warum
brennt die Lampe so?
Schlaf ein, mein Kind, und träume sacht,
das kommt wohl von der dunkelen Nacht,
da breent sie lichterloh!

Warum, ach sag, warum
gehn manche Hand in Hand?
Schlaf ein, mein Kind, und träume sacht,
das kommt wohl von der dunkelen Nacht,
da geht man Hand in Hand.

Warum, ach sag, warum
ist unser Herz so klein?
Schlaf ein, mein Kind, und träume sacht,
das kommt wohl von der dunkelen Nacht,
da sind wir ganz allein."

Ahora sólo falta que me la canten mientras yo me concentro y busco en la oscuridad el sueño.


martes, octubre 12, 2004

 

mis cuatro soles

Me llaman Sole porque dicen que soy un "solete". Además de que me sienta alagada, que la gente que me quiere me vean así, me gusta "Sole" porque me recuerda que le temo a una soledad que hasta ahora nunca tuve, gracias precisamente a ellos. En especial a mis cuatro "soles". No me he separado de ellas desde el día que las conocí en clase. A veces me da la impresión que formamos una extaña fuerza de bienestar cuando estamos juntas. Y nos ponemos nerviosas y contentas, como niñas con los juguetes nuevos el día de reyes, al pasar tiempo juntas.
Ninguna es ni remotamente parecida a la otra y aún así nos entendemos y respetamos.
Para mí, querer a alguien es sentir la necesidad de ser mejor persona. A mi con ellas me pasa. Se merecen lo mejor, y por lo tanto lo mejor de mi.

 

que bonito sería...

Qué bonito sería tener una comlicidad absoluta contigo,
que seas la única persona que me conozca en todos los aspectos,
que sobraran la mayoría de las palabras, que tantas veces carecen de significado.
... sólo falta que tú también lo desees.


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